Alimentos transgénicos: una historia de biotecnología
A partir del descubrimiento de la base molecular del material de la herencia de todos los seres vivos (el ADN) y de la posibilidad de cortar y combinar fragmentos de ADN de organismos diversos, e insertar estas quimeras en otros seres vivos, se originó
la biotecnología del ADN recombinante y fue posible generar plantas y animales transgénicos. Esta nueva forma de usar la biología molecular se promovió con la promesa de que beneficiaría a todos y sería de utilidad pública.A partir de la década de 1970, mientras la carrera biotecnológica tomaba ímpetu, se legalizó la posibilidad de patentar o privatizar a los seres vivos recombinantes o sus partes, y así se amplió la capacidad de controlar y lucrar con el insumo clave para la agricultura: las semillas. Dentro del esquema de la privatización de los insumos vivos, los cultivos transgénicos se convirtieron en el instrumento que permitió ampliar y profundizar esta tendencia, por lo que dichas corporaciones realizaron inversiones millonarias para generar y comercializar estos desarrollos. Desde su aprobación para la venta comercial (1996), los cultivos transgénicos se han presentado como desarrollos estables y confiables bajo cualquier circunstancia (climática, ecológica, agrícola), con el supuesto de que son equivalentes a sus contrapartes no transgénicas, además de que poseen características ventajosas determinadas por el efecto de uno o pocos genes.
A pesar de ello se han ido acumulando evidencias que demuestran de manera contundente que el material hereditario de los seres vivos es dinámico y que la acción de un gen o secuencia de ADN particulares sobre los rasgos visibles de un ser vivo dependen, por lo general, de su interacción con otros genes y moléculas dentro de la célula, y también del ambiente en el cual se encuentran. Con base en este nuevo paradigma y conocimientos, los riesgos previstos desde hace más de tres décadas sobre la generación y, sobre todo, liberación al ambiente de organismos transgénicos (o genéticamente modificados por el hombre), que además ya han sido demostrados en algunos estudios de caso, cobran una nueva dimensión y deben explorarse y atenderse urgentemente, con plena responsabilidad social y ambiental.

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